Por qué el peso en las mochilas es perjudicial para los niños

PorConchi Ríos 0 comentarios

Un estudio elaborado por una alumna del Grado en Fisioterapia de la Universidad CEU San Pablo, en Madrid, y dirigido por el profesor de Fisioterapia Francisco García-Muro, ha determinado que el 80,4 por ciento de los niños en edad escolar excede el 10 por ciento de su peso corporal en sus mochilas; un porcentaje establecido como referencia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

Para llevar a cabo esta investigación, se seleccionaron 102 estudiantes que portasen una mochila a la espalda: 43 de sexo femenino (48,04 por ciento) y 52 de sexo masculino (51,96 por ciento), con edades comprendidas entre los 6 y 12 años, procedentes de 24 colegios ubicados en la Comunidad de Madrid. Según este estudio, hay un 47,6 por ciento de alumnos, entre los 10-11 años, con sobrepeso en la mochila y un 35 por ciento, entre los 7-8 años, que cargan en ella más del 15 por ciento de su peso corporal.

 

La media de peso corporal que soportaban los estudiantes en sus mochilas era del 13,23 por ciento, ninguno por encima del 30 por ciento. Sólo 6 sujetos (5,88 por ciento) superaban el 20 por ciento de su peso corporal. Asimismo, el curso en el que se concentraron el mayor número de casos con sobrepeso en la mochila es 5º de Primaria (59,2 por ciento).

También se ha llegado a determinar que llevar gran peso en la mochila durante mayor tiempo produce mucha fatiga muscular, lo que afecta a la velocidad y al tiempo de la marcha. Asimismo, la vida sedentaria y la reducción de actividad física, añadido al sobrepeso de las mochilas escolares, son factores de riesgo muy importantes para tener en cuenta en los dolores de espalda.



Esa inquietud se ve reflejada también en el creciente número de trabajos publicados en los últimos años sobre la relación entre el uso de mochilas y las lesiones agudas, el dolor de espalda (también de cuello y de hombro), la postura y la curvatura espinal, la función pulmonar, etc. Sin embargo, hay pocas referencias de publicaciones que hayan sido realizadas sobre este tema en España.

 

La ilustración de HuffPost, retrata estos problemas bastante bien:

 

 

Quien primero tiene que vigilar y controlar el tipo de mochilas y el peso que los niños llevan dentro son los propios padres y estos tendrán que alertar a los profesores e incluso al propio colegio para buscar una solución en caso de sobrepeso.

 

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda que los padres sigan las siguientes recomendaciones:

  • Adquirir mochilas ergonómicamente adecuadas.
  • Adquirir materiales ligeros (estuches, cuadernos y otros materiales auxiliares).
  • Optar por cuadernos o archivos que permitan usar como cuaderno único o separadores.
  • Optar por mochilas con ruedas (tipo trolley).
  • Si la opción es una mochila con tirantes:

 - Llevar el peso en el centro de la espalda, a nivel de la cintura y pegado al cuerpo

- Usar la mochila con los dos tirantes siempre puestos;

- Usar la mochila lo menos posible sobre su espalda;

- Distribuir adecuadamente el material escolar dentro de la mochila, colocando los más pesados junto a la espalda.

- Compruebe que sólo se transportan los materiales y equipos escolares (electrónica, ordenadores, juguetes, etc.) que sean útiles y estrictamente necesarios.

 

  • Limitar el peso del contenido y evitar transportar cargas inútiles.
  • Utilizar materiales ligeros y sostenibles, siempre que los estudiantes lleven bocadillos al colegio.
  • Promover acciones de sensibilización en las Asociaciones de Padres.

 

También, los padres tienen que asegurarse de que la mochila que sus hijos usan está colocada correctamente, de que llevan estrictamente lo que es necesario y de que la postura de sus hijos es adecuada.

Pero la escuela y los profesores también tendrán que tener cuidado, tal como recomienda desde varias Asociaciones:

 

  • Incentivar el uso de taquillas, de forma compartida o individual, en función de la capacidad, permitiendo que los materiales más pesados se puedan quedar en la escuela.
  • Distribuir preferiblemente la misma sala a cada grupo, de modo que los materiales puedan dejarse en la sala durante los descansos.
  • Garantizar, en la medida de lo posible, que los libros de texto permanezcan en la escuela.
  • Planificar las lecciones anticipando si se utilizarán los libros de texto, para evitar que los estudiantes los transporten a la escuela cuando no los necesiten.
  • Avisar a los estudiantes sobre los volúmenes y manuales que serán necesarios para la siguiente lección, permitiéndoles llevar sólo el material necesario.
  • Seleccionar las actividades que se realizarán en casa, cuando sea necesario, teniendo en cuenta el material que se necesita llevar a cabo.
  • Planificar formas de utilizar cuadernos o dossiers que permitan el uso de un solo cuaderno o separadores.
  • Promover el uso compartido de los libros de texto en forma rotativa, alternando el día en que los diferentes estudiantes llevan los libros a clase.
  • Promover acciones de sensibilización en cada escuela, involucrando a toda la comunidad escolar.

Además de estas soluciones, también contribuye la transformación digital de los libros de texto escolares y el proceso de enseñanza en general. La existencia de libros de texto digitales, el uso de Internet para el estudio y la investigación, y los procesadores de texto y hojas de cálculo para la preparación de trabajos y presentaciones, permiten nuevos recursos para los estudiantes cuando se utilizan de manera equilibrada.

 

 

 

Pero esta transformación digital también requiere nuevos cuidados: los estudiantes a menudo necesitan llevar sus ordenadores a la escuela o a la universidad con ellos, llevando aún más peso en sus mochilas. 

 

 

Adquirir un ordenador que sea ligero pero lo suficientemente resistente como para llevarlo a diario y con el rendimiento necesario para el trabajo del estudiante es un reto para los padres.

 

La solución de los ordenadores reacondicionados para estudiantes  permite, a bajo coste, una resistencia profesional y de calidad, que sólo estaría disponible a precios exorbitantes, incompatible con los presupuestos familiares de la mayoría de los estudiantes y, sobre todo, constituyendo un gran riesgo, ya que la pérdida o el robo de este equipo es una preocupación constante para los padres.


Comprar un ordenador reacondicionado, además de tener un gran impacto en el medio ambiente, significa para el estudiante tener acceso a una máquina ligera, mucho más potente y resistente que la máquina no profesional, en un estado prácticamente nuevo, pero a un precio mucho más bajo.

 

 

Después de todo, ¿los estudiantes son o no son también profesionales?

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